¿Alguna vez te has preguntado cómo llegamos a diagnosticar a un tipo muerto hace más de 2,300 años con una enfermedad rara y específica? ¡Claro que sí! Porque, ¿qué mejor que intentar aplicar la lógica moderna a un pasado tan opaco como el de Alejandro Magno, el tipo que se creía hijo de Zeus y se empeñó en conquistar el mundo, solo para morir súbitamente en una cama? ¡Qué planazo!
Los Crudos Datos
Occam, que no te confundas, la navaja es para el pelo, no para la historia. Es irónico cómo, en pleno siglo XXI, todavía nos aferramos a la idea de que todo tiene una explicación sencilla y elegante. ¡Como si la vida fuera un problema de matemáticas y no una mierda caótica! Diagnosticar a Alejandro Magno con una enfermedad específica es como intentar arreglar un coche antiguo con piezas de un Tesla. Solo porque alguien menciona la “navaja de Occam” no significa que debamos apresurarnos a cortar la cabeza del caballo.
¿Vicodin para la historia? ¡Por supuesto! Porque qué mejor que una dosis de analgésico para intentar entender la vida de un tipo que se creía inmortal. La historia es dolorosa, la realidad es dolorosa, y a veces solo queremos un poco de consuelo. ¡Pero no te engañes, el consuelo no va a cambiar el pasado!
¿Lupus? ¡Ni en sueños! Parece que cada vez que alguien muere súbitamente, la primera sospecha es el lupus. ¡Como si fuera la enfermedad de moda! Y claro, cuando alguien introduce la idea de una enfermedad específica, como el Guillain-Barré, tienes que usarla. Es como en “House”, donde siempre era algo raro y exótico. ¡Qué aburrido sería si fuera algo común!
Alejandro, el estrella de la historia antigua. Este tipo no solo conquistó imperios, sino que también se aseguró de que su imagen perdurara. ¡Como si no tuviéramos suficiente con las selfies y los perfiles en redes sociales! Alejandro era como un Montgomery de la antigüedad, siempre con su “prensa” a cuestas, dispuesto a ser recordado para siempre. ¡Y aquí estamos, discutiendo su enfermedad como si fuera la cosa más importante del mundo!
La incorruptibilidad es un negocio. Desde santos hasta papas, la idea de que el cuerpo no se descompone es un clásico. ¡Qué fácil es decir que “su cuerpo no decayó hasta que sí lo hizo”! Es como un truco de magia que siempre funciona. Pero en el caso de Alejandro, ¿acaso no es más probable que simplemente se haya descompuesto como todo el mundo? ¡O que alguien haya decidido embellecer la historia un poco!
La teoría del Guillain-Barré: ¿real o exageración? Dr. Katherine Hall nos presenta la idea de que Alejandro padecía una variante de Guillain-Barré, una enfermedad que causaba parálisis ascendente. ¡Qué aterrador! Imagina estar vivo pero no poder mover ni un músculo, escuchando a todos preparar tu funeral. ¡Qué manera de morir! Pero, ¿y si no es más que una teoría basada en fragmentos de información? ¿Y si simplemente Alejandro murió como todos los demás?
¿Iglesia, ciencia o mito? La iglesia tiene su propia explicación: embalsamado y triple sellado. ¡Qué manera de evitar la realidad! Pero, ¿y si simplemente Alejandro murió y se descompuso como todo el mundo? ¿Y si las historias de incorruptibilidad son solo eso, historias? Es difícil saberlo, pero una cosa es cierta: la historia está llena de mitos y exageraciones.
Algo Para Pensar
La próxima vez que intentes entender el pasado, recuerda que a veces es mejor aceptar que no lo entenderás del todo. La historia es un espejismo, una mezcla de hechos y fantasías. ¿Y qué? ¿Acaso no es más divertido vivir con un poco de misterio?
